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Un poquito nerviosos tenían que estar los representantes del Gobierno municipal cuando llegaron en bandada al acto público de Loreto, acompañados de  esos asesores que hacen funciones de prensa, de redes sociales, de parejas que cobran de otras instituciones  y entendidos en materia medioambiental.  Si hubieran pasado lista a ninguno le hubieran puesto un negativo, no como en otros actos, porque tal y como dice el alcalde, tenían un compromiso con Loreto.

La cuestión está en si ese informe realizado por técnicos de Aguas de Cádiz que en aquellos tiempos no dijeron ni mu durante el corte son neutros o simplemente se trata de una vendetta hacia quienes fueron sus jefes. Porque ni siquiera les han preguntado a aquellos que dirigían la empresa municipal.

Tanto preocupó Loreto en su momento porque se vieron afectados 13.000 vecinos sin agua, pero según el SAS ninguno se puso malo, ni cogió una infección, ni una simple gastroenteritis. Si analizáramos el agua que bebemos diariamente cuando llenamos una botella de plástico una y otra vez, íbamos a ver qué agua tan pura estamos bebiendo.

Lo curioso ha sido presenciar como un asistente a la reunión ni corto ni perezoso ha llamado chulo al alcalde, que por cierto, se ha quedado la misma cara que si estuviera comprando tabaco.

Hubo épocas en las que se dijo que la operación de Loreto estaba orquestada, que allí estaba la marca morada inmersa hasta grado superlativo, pero hoy en el acto público había más jefes que indios y había sitio para elegir donde sentarse. El lleno que pretendía el alcalde se quedó en un mero sueño. Loreto ya está en otras, aunque haya vecinos que aún sigan con la misma cara que cuando sufrían los malos olores. 

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